Lo que, en ocasiones deseabas con fuerza, parece haberse tornado en un doloroso paso.
Legas a un lugar nuevo, a una ciudad infernal y en un día frío y cruel. Estás solo y lo sabes. sigues una rutina diaria para no empeorar y no caer más abajo dentro de ti.
Con el paso de los días, semanas, incluso meses, te das cuenta de que el infierno de ciudad que veías, es ahora un poco más bonito, está ahora cerca de ser un paraíso y te empiezas a sentir bien. Echas de menos tu casa y no quieres dejar de hacerlo, pero sabes que puedes sobrevivir; incluso pasartelo bien.
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