¿Quién no ha pensado alguna vez en dejar todo atrás e irse a cualquier parte del mundo? lo más lejos posible, cuanto más desconocido mejor, alejado de todo lo que resulta familiar.
Lo he pensado tantas veces, que si me pagasen por ello, ahora tendría el dinero suficiente para irme.
Pero he aprendido que los problemas deben ser enfrentados, para así poder superarlos. Por lo tanto, ya no pienso en irme dejando todo atrás, aunque sería la opción más fácil. Ahora quiero quedarme y arreglar las cosas, poner fin a los problemas y seguir adelante.
Las cosas cambian y debemos vivirlas como vengan, sin compararlas con lo que ya hemos hecho o vivido. Simplemente, adaptarse.

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